CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El escándalo de la investigación administrativa del gobierno de Chihuahua en contra del exgobernador César Duarte por el desvío de recursos públicos a las campañas del PRI en 2016, marcó el arranque de la guerra de lodo de la contienda por la presidencia este año, de la cual ningún candidato y ni ningún partido se habrán de escapar.

Todos los partidos políticos, sin excepción, tienen en su historia casos de corrupción dentro de sus campañas electorales imposibles de borrar, a pesar de las millonarias campañas para lavar su imagen y que han comenzado a desplegar en medios y redes sociales con la intención de impactar en el ánimo del electorado.

La investigación que realiza el gobierno de Javier Corral sobre el desvío de 250 millones de pesos de las arcas del gobierno de Chihuahua en la administración de César Duarte para apoyar campañas políticas del PRI en 2016, mediante un esquema de simulación a cargo del empresario Alejandro Gutiérrez, operador financiero de Manlio Fabio Beltrones cuando dirigía el PRI, ha expuesto una estrategia que todos los partidos han implementado con distintas modalidades y de manera subrepticia para apoyar financieramente a sus respectivos candidatos.

No hay que olvidar los casos del Pemexgate, Amigos de Fox, las ligas de Bejarano y Monex en los cuales PRI, PAN y PRD usaron complejas triangulaciones de recursos públicos para sus respectivas campañas electorales que fueron denunciadas e investigadas en su momento.

Fuente: Proceso